20110912

Bicho raro



Cada vez me resulta más difícil acercarme al centro de mi ciudad, o simplemente salir a la calle. Las grandes aglomeraciones, el exceso de estímulos (gritos, bocinazos, olores indescriptibles, carteles publicitarios de lo más variopinto, y un largo etcétera), el cruce constante de personas, de bicicletas por la acera o el asfalto, de patinetes..., me sumen cada vez más en una saturación mental  tal (estrés / agotamiento nervioso) que apenas salgo: solo para ir a sitios concretos e indispensables. Ya he dejado de pasear por las calles céntricas de mi urbe, otrora una de mis aficiones predilectas. He de decir que resido en una de las urbes más pobladas y con más turismo de España. Me paso la vida encerrada en casa. El hecho de buscar trabajo aumenta más si cabe esa sensación de encierro en que me hallo (búsqueda virtual de trabajo, se entiende). Con el paso del tiempo aumenta en mí la sensación de ser un bicho raro, al que casi todo le molesta, incapaz de disfrutar de cosas que antaño le eran placenteras. Debe de ser la edad (40 años), a veces pienso. Sucede, sin embargo, que tengo una amiga que tiene también mi edad y en ella apenas afecta nada de lo que digo. Siempre que la veo pienso que mejora con los años. Está más bella, enérgica, parece saber lo que quiere (esto es un tópico) y disfruta de la vida como nunca. No tiene casi ni una cana. ¿Ha hecho un pacto con el Diablo? Ni idea, pero la admiro, que no envidio. No sé si estoy enferma, aburrida de la vida, desquiciada, qué sé yo.

Me queda la lectura y la música (aunque cada vez la escucho menos) y alguna salida por la montaña para respirar (en todos los sentidos: física y espiritualmente), pero eso debería guardarlo para cuando tenga más edad. Considero que tendría que ser más vital, activa, alegre. Ya sé que la edad lo convierte a uno en más escéptico, 'más sabio', o eso dice la sabiduría popular. Siempre pienso que todo esto son tópicos. Pero es que todo lo que escucho y leo me parecen lugares comunes que no tienen aplicación en mi caso. 

No sé adónde voy ni por qué. Lo único que siento es que no estoy nada bien. Me abruma lo incierto de la existencia, el paso del tiempo: soy una extraña a mí misma. Odio ponerme trascendente y existencial, pero a veces no puedo evitar sentirme un bicho raro. Estoy sola conmigo misma y no me gusta lo que siento y veo. Al mismo tiempo, no sé exactamente por qué escribo esto, quizá para desahogarme. 

Como diría Stephen King, la vida es para mí MM DD (Misma Mierda, Diferente Día).


4 comentaris:

aina ha dit...

¿Has probado con hacer deporte?

Arkopitec ha dit...

En el pasado practiqué deporte. Ahora tengo bastante fastidiada la espalda pues durante años hice senderismo, a veces muy heavy.

Lo de ir a un gimnasio lo descarto, de momento. No puedo con el 'personal' que te encuentras allí. Bufff.

Me gusta ir en bici, pero es que hasta en el monte te topas con obstáculos. Sale gente, carritos de niño por todas partes. Menuda cascarrabias estoy hecha.

Es cierto que la práctica de deporte oxigena y libera la mente.

Tendré que tomar una decisión al respecto. Lo que sucede es que no tengo fuerzas... En fin, supongo que parece una excusa... Y no es así.

Gracias por la sugerencia, me la apuntaré. Un saludo.

Vidaloca. ha dit...

Bueno, si sirve de consuelo, puedo decir que este post ha tocado muchos de los puntos que llevan preocupándome meses. Así que no eres la única.

Yo también me agobio, me saturo y me molesta la multitud, el ruido, y el centro de la ciudad.
Pero he aprendido a refugiarme en el deporte. A mi me funciona. No tienen por qué ser deportes comunes, a mí, me han llenado los deportes más extraños.

Y estoy además en crisis existencial. Ya me gustaría a mí saber las respuestas a todas esas preguntas. Quién soy, de donde vengo y, la más importante, a dónde coño voy y qué hago aquí.

Bueno, leer su post me ha animado un poco. Aunque también me ha desanimado por el hecho de que usted señala que tiene 40 años, y yo 18...
No sé yo que estoy haciendo con mi vida. En fin.

Arkopitec ha dit...

No importa la edad. Los problemas van surgiendo y se repiten en todas las edades. Cuando tenía 18 también me pasaba lo que aquí cuento, pero con 40 la cosa es un poco más agobiante: lleves más años en este mundo y hay un hartazgo. Hagas lo que hagas estará bien o mal, no lo sabrás hasta de aquí un tiempo.